jueves, 26 de mayo de 2016

O. Girondo ejercicio


APUNTE

   Abro la puerta de calle  y me aturde  el vertiginoso tránsito de la avenida. Huyo. Al llegar a Rivadavia, otro tránsito, esta vez humano. Lento, hacia la derecha y la izquierda sin destino aparente;  señoras respetables de andar inseguro y zapatos torcidos colgadas de señores grises con caras aburridas; muchos niños, pringosos y gritones,  tirando de mangas y señalando vistosas vidrieras: grupos de efervescentes jóvenes en busca de diversión o hamburgueserías. La huida nuevamente. Una mesita al lado de una ventana cuya visión no me pertenece;  abro mi libro en la página señalada y otra vez la paz en mi vida…
   Flores, domingo a la tarde.

                                 Miryam Balboni

                                 Octubre 2013

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